"La dama púrpura" Podría haber sido peor, pero también mejor.
Irene de Atenas es un personaje fascinante, pero también uno de los más despiadados y crueles de la Historia. Evidentemente, no llegaba a las dimensiones de los grandes dictadores genocidas del siglo XX, ni a las alturas de Vlad Tepes o Erzsebeth Bathóry, pero ser el tiburón más grande y temible en el oceáno infecto de la corte bizantina del siglo VIII tiene su mérito. Irene fue una reina de la intriga, del populismo y de las medidas drásticas. Tan drásticas como la de cegar a su propio hijo para conservar el poder. ¿Es posible hacer un retrato "dulcificado" de alguien así? Personalmente, lo veo complicado. En literatura siempre existe la opción, y el derecho, de optar por una trama argumental y mantenerla, siempre que sea consistente. Javier Torras de Ugarte lo ha intentado con su "La Dama Púrpura" Lo intenta presentándonos un personaje al principio temeroso, pero siempre ambicioso, que va convirtiéndose en un monstruo político. Esto no está, tal vez, muy alejado ...