Tin Hinam
Ha pasado tiempo. Muchos días han corrido desde aquel que llegamos aquí. Los recuerdos de mi juventud, los horrores que contemplé, son espejismos que hoy en día apenas atormentan mi mente, y en este nuevo país, donde aprendí a ser realmente feliz, con mi esposo y mis hijos, también yo logré tener una nueva vida. Cuando llegamos, esta tierra era un terreno baldío, silvestre, donde sólo habitaban, ocasionalmente, algunos nómadas. Nosotros la domesticamos, la transformamos para que fuera habitable. Educamos a los nómadas en todo lo que nosotros trajimos de nuestro antiguo país. Y, a la vez, también ellos nos enseñaron a conocer estas tierras, a aprovecharlas, y a respetarlas. En estos hechos, no mediaron dioses, ni héroes, ni tampoco genios ni malos espíritus. Sólo el esfuerzo de los hombres, y las mujeres. Porque nosotras también podemos hacer progresar a los pueblos, si se nos deja, si no se nos priva de nuestro ingenio, ni de nuestra fuerza. No sólo los hombres tiene...